Los octavos de la máxima competición europea se abrieron con un duelo que presagiaba más igualdad y que comenzó a resolverse al comienzo de la segunda parte, con un penal anotado por Messi que también conllevó la expulsión de su compatriota Martín Demichelis. Ya al final, Alves sentenció.
El arranque del Barcelona fue impecable. Acaparó la posesión y obligó al Manchester City a replegarse con casi todos sus jugadores en campo propio. Con el balón como argumento, extinguió la esperada salida en tromba de los locales.
A los 53’, Lionel Messi se encargó de canjear por gol el remate desde los doce pasos. Con el 1 a 0 en contra y con diez jugadores, los ciudadanos dejaron espacios atrás que no pudieron ser bien aprovechados por el Barcelona.
El ingreso de Kolarov y Nasri sumó en ofensiva para la escuadra local, sin embargo, dejó muchos más espacios en la zona defensiva. Dani Alves tuvo una inmejorable a los 67’, pero su remate se fue ligeramente desviado.
Zabaleta, sobre los 75’, desbordó por derecha para luego cedérsela a Silva, el español remató de manera espléndida, pero estuvo atento Víctor Valdés para pararla en seco y diluir las esperanzas celestes.
El partido se comenzó a hacer de ida y vuelta, lleno de emociones, pero concretar las acciones de gol. Hasta dos minutos antes del final, cuando Dani Alves se cobró su revancha y puso el balón entre las piernas de Hart, sellando la victoria azulgrana por 2 a 0.

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